¿Qué pasos sigue una idea? El proceso creativo.

Teoría vs. Práctica

Todos nacemos creativos, la capacidad de pensar en algo diferente, buscar soluciones novedosas o satisfacer necesidades de una forma no habitual  es un claro ejemplo de desarrollo de un proceso creativo en nuestras vidas diarias. La creatividad no solo está presente en el diseño, la escritura de canciones o la confección de coreografías, sino en prácticamente todos los ámbitos y contextos de nuestras sociedad.

A pesar de la capacidad general para desarrollarla, no todos se atreven a intentar salir de la rutina e innovar, puesto que en ciertos casos esto significa salir de la zona de confort. A continuación, comparamos la teoría del proceso con la realidad más práctica, para que, si este es tu caso, seas tú quien escoja cuál puede ser tu mejor camino hacia la creatividad. Go!

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Graham Wallas reduce el modelo en “The art of thought” a cuatro fases:

  • Preparación: en esta fase tiene lugar la identificación del problema. Comenzamos la búsqueda y selección de información relevante para solucionarlo.
  • Incubación: generación de soluciones. Este proceso puede durar minutos o incluso meses… y en determinados casos se produce de forma inconsciente.
  • Iluminación: también definida como ¡eureka!, surgen ideas conscientes para conseguir solucionar el problema.
  • Verificación: se evalúa la solución que vamos a llevar a cabo y se aplica de la forma más adecuada.

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Ahora traslademos las teorías de 1934 a la práctica de nuestro día a día en 2017. ¿Cómo se vive esto en una agencia creativa digital?

Preparación

Investigar, recopilar información y meterse de lleno en la situación. Hay que definir el concepto del mensaje, cómo transmitirlo, el mejor modo de comunicarlo, el estilo adecuado… el tiempo necesario que haga falta para buscar  información y  dar respuesta a una necesidad existente de forma novedosa.

Incubación:

De repente,una idea. Surgirán  muchas al principio, alguna de ellas te entusiasma y llena de ilusión pero sabes que tendrás que depurarla y perfeccionarla hasta que encaje con lo que realmente deseamos.

Este proceso se repetirá varias veces, necesitarás  comentar ideas, seguir pensando hasta que  sientas que tu idea será un éxito. Por si acaso, lleva  papel y lápiz en mano (bolso, cartera, en la mesita de noche…) para que no se te escapen esas ideas tan fugaces como efectivas.

Iluminación:

Encontramos la idea perfecta. Vamos a agarrarla con fuerza y   definirla de forma clara y concisa.

Verificación:

Ahora viene lo realmente difícil, presentar la idea. Puede ser aceptada o no, pero cuando se le ha dedicado tiempo, esfuerzo y cariño tú y tu equipo ya habréis triunfado.

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Tras este breve paralelismo entre la teoría y la práctica del proceso creativo, podemos concluir que se trata de un ámbito tan complejo como reconfortante. Desarrollar tu capacidad de crear productos, servicios, o soluciones acompañados de las mejores ideas se convierte en una actividad apasionante, sobre todo cuando a tu capacidad innata le sumas práctica, experiencia y algunos errores de los que aprender. ¡A por esa gran idea que te espera fuera de la caja!

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